A esta pulsera la he bautizado con el nombre de Egipto (las piezas que la forman son piramidales), y os pongo unas cuantas instantáneas para que pueda apreciarse mejor el colorido que presenta según la luz que incide en ella. Esta es una de las propiedades que más me gusta del cristal, aunque es verdad que al natural estas joyas lucen más.



El diseño es muy sencillo, pero la pulsera queda muy elegante. La única pega es que es el esmaltado que presentan los triángulos de Swarovski en su parte posterior para conseguir estos efectos tan sorprendentes es muy delicado y hay que tener especial cuidado con el roce de la piel, sudor, etc.
A ver si saco un rato en algún momento para hacer los pendientes a juego...
P.D. Estas fotos me las hizo mi amiga Miriam, que es toda una pofesioná. Hace poco ha inaugurado una galería en Flickr que deberíais visitar ;)

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